El funcionamiento de la respiración

Respirar es un acto que realizamos de manera inconsciente desde el momento del nacimiento, y que se prolonga hasta el final de la vida. Nuestro aparato respiratorio está formado por las vías aéreas y los pulmones, lugar donde se produce el intercambio de gases. El sistema respiratorio es el encargado de tomar el aire del exterior, para llevar el oxígeno que contiene a las células del organismo. A todo este proceso se le denomina de forma general como respiración.

Son muchos los elementos que intervienen en la respiración, que van desde la nariz, faringe y laringe, hasta la tráquea, bronquios, bronquiolos y alveolos. Los pulmones funcionan como base del sistema respiratorio, y es un órgano formado por dos unidades, de aproximadamente poco más de 1 kilogramo de peso en total. El derecho se compone de 3 lóbulos y el izquierdo de 2, ya que este recubre al corazón y es de menor tamaño.

La inhalación o inspiración es el proceso por el cual los pulmones se llenan de aire, al contraerse el diafragma, mientras que la exhalación o espiración es el proceso por el cual se expulsa el dióxido de carbono, que es el desecho de la respiración. Además, en la respiración intervienen diversos músculos, como los pectorales.

¿Cómo mejorar la respiración? Respirar bien es respirar salud

Ser conscientes de nuestra respiración mejora la calidad de nuestra salud. Muchas veces no somos conscientes de su importancia y solo necesitaríamos unos minutos para pensar cómo respiramos. Una de las cosas principales es inspirar a través de la nariz, ya que de esta manera el aire se calienta y humidifica. Así, filtraremos la entrada de partículas de polvo o elementos nocivos que se introducen. 

La práctica de ejercicio adaptado a nuestras condiciones físicas es una buena tarea y ayuda al aparato respiratorio a funcionar mejor. Está demostrado que aquellas personas que practican alguna actividad física o deporte con regularidad tienen más capacidad pulmonar. Ganamos además resistencia y reducimos el cansancio. La práctica del yoga o el taichí nos ayudan también, ya que la respiración juega un papel clave en estas prácticas.

Alejarse de hábitos nocivos como el tabaco, beber abundante agua de manera habitual o dormir con la cabeza algo levantada son prácticas que pueden ayudarnos a tener una buena salud respiratoria. De igual forma, es interesante tomar conciencia de la propia respiración y saber su importancia. 

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