¿Cuáles son las diferencias entre un comprimido efervescente y un comprimido tradicional?

El catálogo de medicamentos que podemos encontrar en las farmacias es enorme, de tal forma, Fluimicil cuenta con diferentes fórmulas como jarabes, sobres, comprimidos, etc. Dependiendo del tipo de paciente y de las características del medicamento en sí, se recomienda su administración de una forma u otra.

Las dudas para los usuarios surgen a la hora de conocer si las propiedades terapéuticas son idénticas y varían de un tipo de medicamento a otro. Muchas dudas surgen entre las pastillas o comprimidos y su versión a efervescente. La diferencia principal entre uno y es que el efervescente necesita de un líquido, agua, para poder liberar sus principios activos. Pero ¿existen más? ¿Cuáles son realmente las diferencias a la hora de elegir una u otra dispensación?

Comprimidos tradicionales vs. comprimidos efervescentes

  • Diferencias en sus composiciones: 

Los comprimidos tradicionales, que a veces banalmente llamamos pastillas, son fórmulas farmacéuticas con una composición sólida y unos principios activos, creados con un tamaño para una administración adecuada. Se obtienen por compresión y aglomeración de sus componentes y se administran por vía oral. Cuentan con la ventaja de ser fáciles de ingerir, y la presentación de sus componentes permite que, si hay algún compuesto difícil de consumir, pueda ser ocultado fácilmente.

Los comprimidos efervescentes, además del principio activo, contienen mezclas de ácidos, como el cítrico o tartárico y bicarbonato sódico, que liberan dióxido de carbono cuando son disueltos en agua. Por ello, los tomamos totalmente disueltos en el agua.

  • Se siguen criterios médicos y farmacológicos para elegir uno u otro:

Un medicamento se presenta dependiendo de la rapidez con la que queramos que sus efectos actúen. En el caso de los comprimidos efervescentes, la rapidez es mayor con respecto a un comprimido normal. ¿Por qué? Muy sencillo, a la hora de ser ingerido, el medicamento efervescente está disuelto en el agua y se absorbe por el intestino en menos tiempo. Esto no quiere decir que el efecto sea mayor, sino que se presenta de manera más veloz.

  • Modo de administración: 

Dependerá obviamente de las características del paciente. Por ejemplo, un niño no puede tragar fácilmente una pastilla, por eso suelen utilizarse jarabes. Es por tanto fundamental seguir las indicaciones de los profesionales de la salud, que nos prescribirán siempre los más adecuados.