Qué hacer cuando un niño tiene mocos y tos

Qué hacer cuando un niño tiene mocos y tos

Hay más de 200 tipos de virus causantes de catarros, por lo que un niño o un bebé es siempre una presa fácil para ellos. Hemos de tener presente que el sistema inmunitario, en el caso de los más pequeños, está en plena formación. Los ambientes cargados que se dan en los colegios son un foco ideal para que nuestros hijos enfermen, varias veces durante el curso escolar.

Sin embargo, un pequeño resfriado recurrente no es motivo alguno de alarma excesiva, ya que mocos y tos se convierten en compañeros inseparables del niño. La manera en la que los tratemos podrá hacer que la afectación de estos inconvenientes sea mucho más llevadera. Basta con seguir unas sencillas pautas.

Mi hijo siempre está resfriado, ¿qué puedo hacer?

Los inconvenientes son siempre dolorosos cuando se trata de niños. Dificultades respiratorias, falta de descanso, poco gusto en los alimentos, irritación en la garganta y nariz… Está claro que las consecuencias siempre son muy molestas, aumentando además en el periodo nocturno, cuando la tos suele hacer su aparición e impide el descanso, tanto de los pequeños que la sufren como de los padres.

Así que hemos de tener presente que, como adultos, nuestra misión consistirá en seguir siempre las prescripciones del pediatra y tratar de diferentes medidas que se resumen en:

Normas básicas de higiene para evitar el contagio

La mejor manera de evitar su propagación es siguiendo una norma básica de higiene: lavarse bien las manos. En el caso de los niños, se antoja como algo fundamental porque estos manipulan continuamente objetos y se encuentran en permanente contacto con otros niños que, por ejemplo, están tocando el suelo. Según la Organización Panamericana de la Salud, el lavado de manos evita el 25 por ciento de infecciones respiratorias. Por tanto, introducir el hábito de una buena higiene de manos es la barrera más eficaz para evitar que los microrganismos patógenos entren en su cuerpo. 

Hidratación continua para facilitar la expulsión de mocos

De igual manera, podemos ayudar a aliviar los inconvenientes causados por la tos y los mocos proporcionando una hidratación continua. Ofrecer siempre agua a los niños, haciéndoles que beban cada poco tiempo, es una manera de fluidificar el moco y aliviar la tos. A la hora del descanso, favoreceremos que la estancia tenga un ambiente con un alto nivel de humedad, por lo que el uso de un humidificador puede ser una buena medida para que las mucosas se mantengan bien hidratadas.

Lavados nasales para limpiar las vías respiratorias

Ya hemos hablado de la importancia de realizar lavados nasales con una solución salina o suero fisiológico. Se trata de una manera de retirar el exceso de moco acumulado, que puede llegar a hacerse más espeso e incluso se podría infectar  

¿Cómo actuar cuando un bebé tiene mocos?

Refiriéndonos a bebés, siempre les quitaremos los mocos cuando notemos dificultad en el niño para respirar por la nariz. A la hora de ir a dormir, puede ser un buen momento para comprobar que el niño respira bien. Es muy típico escuchar el silbido que provoca el taponamiento, actuaremos de manera inmediata en caso de oírlo. Observa también si a la hora de tomar su alimento puede respirar bien, nunca está de más hacer un pequeño repaso de ello. 

Y recuerda, para favorecer una buena respiración existen otros métodos para aliviar los resfriados en niños. Mantén un ambiente húmedo en su estancia con un humificador y asegúrate de que bebe abundante agua, solo así conseguiremos fluidificar la mucosidad. Si observamos que el moco tiene un color extraño, que se ha espesado de manera notable o que el pequeño no se encuentra bien, acudiremos enseguida al pediatra.

Como recomendación general, los catarros son demasiado corrientes en edades infantiles, por lo que una buena dosis de paciencia, introducir correctos hábitos higiénicos, proporcionar la ayuda necesaria y consultar con el pediatra en caso de una no mejoría de los síntomas son las soluciones más eficaces en estos casos. Así mismo, recordamos que bajo ningún concepto, Fluimucil está indicado para el uso en bebés. Este medicamento puede emplearse con el consejo farmacéutico a partir de los 12 años o bajo la supervisión de un médico entre los 2 y los 12 años.