Prevención y tratamiento

Aprende a prevenir gripe, catarros y resfriados

Aprende a prevenir gripe, catarros y resfriados

El paso del verano al otoño es la temporada crítica, ya que con los primeros días de frío aparecen los catarros, gripes y resfriados. Son enfermedades muy comunes que solemos padecer con cierta frecuencia y que nos dejan fuera de combate durante varios días.

Muchas veces resulta inevitable contagiarse y enfermar, si bien es adecuado conocer algunas sencillas pautas por las cuales podemos reducir la posibilidad de contraer una gripe o un catarro. Si quieres conocerlas, no lo dudes y sigue nuestros consejos.

Pautas fáciles para reducir la posibilidad de contagio

  • Evita ambientes cargados: Ventilar adecuadamente las estancias es una buena medida para favorecer la renovación del aire. Los lugares cerrados promueven la acumulación de microorganismos patógenos y la densidad en el aire de estos, provocando que estos ambientes sean favorables para la transmisión de virus y bacterias. Además, puede que alguien que nos visite haya contraído el virus, aunque sus síntomas no se hayan manifestado todavía. Tener la ventana de la habitación abierta durante un rato al despertar es una buena manera de renovar el aire.
  • Lávate con frecuencia las manos: Todo lo hacemos con ellas, y están continuamente expuestas a agentes patógenos. Con el lavado de manos estamos evitando que estos lleguen a la boca o nariz. De igual manera, no solo puede servirnos para evitar una gripe o catarro, tener las manos limpias reduce las posibilidades de contraer algún virus estomacal. ¿Sabías que el lavado de manos y unos correctos hábitos de higiene han reducido drásticamente los niveles de mortalidad?
  • No te toques la cara: los ojos, boca y nariz son la principal vía de acceso a nuestro cuerpo por parte de los agentes infecciosos. Utilizan las mucosas de estas cavidades para poder llegar al interior del organismo. Es importante que evitemos tocarnos la cara para disminuir el riesgo de infección por estas vías.
  • Desinfecta tus cosas: nuestros objetos personales, así como las superficies de trabajo, tienen riesgo de haber sido contaminadas por algún microorganismo que haya podido transmitirse. Podemos utilizar soluciones hidroalcohólicas para desinfectarlos.
  • Evita entrar en contacto con personas en proceso gripal: Mantenerse alejados del foco de la infección es una buena medida, por eso evitaremos estar cerca de personas que estén contagiadas por el virus de la gripe o por un catarro. Debemos pensar además que esa persona quizás lo que menos necesite sea atender a una visita.
  • Mantén un alto nivel de hidratación: Las mucosas son las encargadas de atrapar a los agentes patógenos. Si se mantienen húmedas y fluidas, su capacidad de absorción es mayor, por lo que beber agua abundante es una gran medida preventiva. De igual forma, mantener una apropiada humedad ambiental es un punto a favor para que nuestras mucosas puedan funcionar correctamente, por lo que valorar la compra de un humidificador puede ser una buena medida.
  • Cuídate: Dicen que “se es lo que se come”, y efectivamente es un dicho sabio. Una dieta equilibrada, con predominio de vegetales y frutas ricas en vitaminas te ayudará a mantener el buen funcionamiento de tu sistema inmunitario. Además, una buena calidad del sueño o realizar ejercicio físico frecuentemente darán lugar a una mejor calidad de vida.
  • Toma vitaminas: las vitaminas ayudan a nuestro sistema inmunitario. Según la EFSA (Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria), la vitamina C contribuye a la funcionalidad del sistema inmune y a tenerlo más en forma para posibles infecciones. Esta puede encontrarse muy fácilmente en nuestra dieta, como por ejemplo en naranjas y kiwis.
  • Abandona el hábito del tabaco: Si eres de esas personas que acostumbra a fumar, sabrás de los daños que lleva implícitos el tabaco. El sistema respiratorio se debilita de manera notable, ya que las sustancias incluidas en el tabaco, al combustionar, quedan adheridas en pulmones y bronquios. Como consecuencia no estaremos en condiciones de afrontar con garantías una labor preventiva y tardaremos más en recuperarnos. De hecho, se ha comprobado que los fumadores son más propensos a resfriarse y los refriados con más fuertes.
  • Evita el frío y la humedad: los ambientes fríos y húmedos son idóneos para la propagación vírica, pues los virus tienen una mayor estabilidad a temperaturas bajas. Mantener nuestro cuerpo en una temperatura templada y evitar el frío dificultará que los virus invadan nuestro organismo.
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